LAS CLASES
DE FRUTAS
Las frutas constituyen un grupo de
alimentos indispensable para nuestra salud y bienestar, especialmente por su
aporte de fibra, vitaminas y minerales y sustancias de acción antioxidante
(vitamina C, Vitamina E, beta-caroteno, licopeno, luteína, flavonoides,
antocianinas, etc.). Junto con verduras y hortalizas, son casi fuente exclusiva
de vitamina C. La gran diversidad de especies, con sus distintas propiedades
organolépticas (aquellas que apreciamos mediante los sentidos, como el sabor,
aroma, color, textura...) y la distinta forma de prepararlas, hacen de ellas
productos de gran aceptación por parte de los consumidores, sobre todo del sur
de Europa.
Sin embargo, en España el consumo de fruta fresca ha sufrido un descenso paulatino desde 1987 hasta 1997, año en el que se estabilizó. A partir de 2000 experimentó una subida considerable, aunque aún está por debajo de la cantidad correspondiente a 1990. Así, en ese año se consumieron 105,3 kilogramos de fruta fresca por persona y año, mientras que en 2002 el consumo fue de 97 kilogramos per cápita. Las frutas de mayor demanda, según datos recientes, son la naranja, seguida por la manzana, el plátano, el melón, la pera, la mandarina y la sandía. Cabe resaltar el aumento que ha experimentado en los últimos años el consumo de frutas exóticas. No obstante, aún estamos muy lejos de los baremos recomendables para conseguir una dieta equilibrada; es más, la cantidad mínima establecida que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), expertos en Nutrición y Sociedades afines en cuanto al consumo de fruta fresca es de 400 gramos diarios. Por tanto, deviene fundamental, desde el punto de vista sanitario y nutricional, conseguir que aumente aún más la ingesta de fruta "al natural", ya que es la mejor forma de aprovechar todas sus virtudes y propiedades nutritivas.
Sin embargo, en España el consumo de fruta fresca ha sufrido un descenso paulatino desde 1987 hasta 1997, año en el que se estabilizó. A partir de 2000 experimentó una subida considerable, aunque aún está por debajo de la cantidad correspondiente a 1990. Así, en ese año se consumieron 105,3 kilogramos de fruta fresca por persona y año, mientras que en 2002 el consumo fue de 97 kilogramos per cápita. Las frutas de mayor demanda, según datos recientes, son la naranja, seguida por la manzana, el plátano, el melón, la pera, la mandarina y la sandía. Cabe resaltar el aumento que ha experimentado en los últimos años el consumo de frutas exóticas. No obstante, aún estamos muy lejos de los baremos recomendables para conseguir una dieta equilibrada; es más, la cantidad mínima establecida que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), expertos en Nutrición y Sociedades afines en cuanto al consumo de fruta fresca es de 400 gramos diarios. Por tanto, deviene fundamental, desde el punto de vista sanitario y nutricional, conseguir que aumente aún más la ingesta de fruta "al natural", ya que es la mejor forma de aprovechar todas sus virtudes y propiedades nutritivas.
Se manejan clasificaciones en
función de su naturaleza, estado, composición y características botánicas. Los
frutos se originan por el desarrollo de una parte de la flor llamada ovario.
Botánicamente, el primer paso en la clasificación de los frutos consiste en
diferenciar si provienen de una sola flor o de varias, dando lugar, en este
último caso, a

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